Sobre mí


Sebastián.- Así estoy inscrito en el registro civil y en las redes sociales. Así aparezco en la lista del colegio, de la universidad, de la atención médica, en el registro electoral. Así firmo los correos formales junto a mis apellidos, que son prestados, quizás no para siempre. Así me identifico, así me presento. 

Punta Arenas.- El nombre de la tierra donde nací, de donde nació mi madre, mi padre, mis tíos y mis primos. Ciudad que abandoné a los 4 años contra mi voluntad, ciudad que esporádicamente ha recibido mis visitas, siempre gratas, siempre heladas y acompañadas. 

Familia.- Mi hermano menor y mis padres amorosos. Mi perro, que en paz descanse. Mis abuelas, la que respira materialmente y la intangible, pero siempre presente. Mis abuelos, el que se fue hace largo rato y al que apenas he hablado. Mis primos y primas, algunos casados, otros con hijos, otros sin mucho más que ellos mismos. Mis tíos y tías, los solteros, los divorciados y los que están enamorados. 


Creencias.- Creo en la justicia, en el altruismo y buena intención de las personas, en los procesos sociales, en la igualdad material y sustantiva. Partidario de la libertad en el amor y en la consciencia. Sostengo la necesidad de forjar una propia identidad, en realizar los proyectos personales y colectivos, en tener gustos diferentes. Apoyo a las personas raras, la gente ignorada, las personas feas y bonitas, las personas críticas como las ingenuas. Defiendo la liberación sexual de las personas.


Amigos.- Los alegres y meláncolicos, los deportistas y los flojos como uno. Los que veo siempre y los que ya el tiempo ha dejado atrás. Muchas amigas, menos amigos. Casi todos flacos, pero todos buenos para comer.

Personalidad.- Alegre y soñador. Responsable con mis deberes, despreocupado con lo que es irrelevante. Poco serio para decir las cosas, pero con mucha seriedad para creer en ellas. Ansioso, muy ansioso e impaciente, odio esperar los resultados. Cero ritmo musical, poco talento artístico, al menos no me salgo de las líneas mientras pinto. Un tanto de coqueto, un tanto de vergüenza.


No Creencias.-  No creo en las divinidades, mas hago referencia a ellas. Tampoco en el individualismo acérrimo y la falta de empatía, menos en las mezquinidades ni caprichos, ni siquiera en los propios. No creo en estar malhumorado todo el tiempo, solo los minutos necesarios. No soy partidario de los fanatismos enceguecidos, sea de lxs adolescentes en internet, en la calle predicando o con la camiseta puesta por una institución. De patriotismo poco, solo canto Y la tumba será de los libres, o el asilo contra la opresión. 


Quilpué y Viña del Mar.- Las ciudades del sol y del jardín respectivamente, las ciudades en las que fui criado. Sol, donde vive mi abuela. Jardín, donde nació mi hermano. Sol, donde estaba nuestro hogar. Jardín, donde estaba el colegio y los lugares para pasear. 


Intereses.- La música que sonó alguna vez en la radio, las conversaciones con amigos junto a una cerveza y comida. Las películas taquilleras, las más extrañas y las más viejas, también las policiales, dramáticas, de época, las de comedia y las románticas, las autobiográficas. Las series que todos ven, la mayoría hablada en inglés. Los libros, desde los clásicos hasta trilogías más actuales, las novelas que leo en un solo día y las que invierto el tiempo. Lo dulce, amo casi todo lo con azúcar. Las cosas bonitas.


Derecho.- Lo que elegí estudiar, lo que me obligo a aprender, lo que me gusta pero finjo amar. Lo que quiero practicar, lo que me estresa, lo que me da satisfacción. Lo que nadie puede definir, o todos definen de distintas formas.


Santiago.- Capital de Chile, metrópolis en la que vivo, estudio y recreo. Jungla de cemento de mil panoramas y de aún más melodramas. Sitio en el que me he descubierto a mi mismo. 






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